ALCANZANDO LOS DESEOS DE MI CORAZÓN
Leamos Romanos 1:21
“PORQUE HABIENDO CONOCIDO A DIOS, NO LO GLORIFICARON
COMO DIOS, NI LE DIERON GRACIAS, SINO QUE SE ENTREGARON A
VANAS ESPECULACIONES (RAZONAMIENTOS) Y SU NECIO CORAZÓN
FUE ENTENEBRECIDO.”
Analicemos brevemente este pasaje:
“PORQUE HABIENDO CONOCIDO A DIOS, NO LO GLORIFICARON
COMO DIOS, NI LE DIERON GRACIAS”.
La palabra conocer en hebreo (yadah) significa intimidad, es decir
hace referencia a las relaciones intimas entre hombre y mujer.
(Genesis 4:1) En griego (GINOSKO): significa tener una experiencia personal a
través de la obediencia. (1 Juan 2:3-4)
En el caso relatado en este pasaje podemos ver que por alguna razón
las personas se desconectaron de El. Perdieron el sentido de
AUTORIDAD. Quizás abrieron “puertas”, que sin lugar a dudas, los
contaminaron por la acción del enemigo y sus engaños y habiendo
empezado sus vidas en el Espíritu terminaron en la carne (Gálatas
3:3)
Esto provocó lo siguiente:
Pérdida de la percepción (visión) de quien es Dios.
Falta de honra y alabanza. Al no reconocer a Dios como Dios no
le glorificaron (honraron, alabaron) a Dios como lo que El
realmente es. Probablemente empezaron a verlo como un
ayudador, un “bombero”, un conocido, pero no como el único
DIOS VERDADERO, CREADOR de todo lo que existe, la
AUTORIDAD MÁXIMA, el DUEÑO y SEÑOR; el que con su
palabra LLAMA TODO A LA EXISTENCIA, el que mide el
universo con la palma de su mano, el todo PODEROSO y
ETERNO, El que es DIGNO de todo honor y alabanza. Poniendo
otras cosas y circunstancias en primer lugar antes que a El.
Alabando y honrando el esfuerzo humano, los logros alcanzados,
la familia, el trabajo, los estudios, las posesiones, los lugares, el
tiempo, etc.
Falta de gratitud. Una persona con una forma incorrecta de ver
las cosas, lugares y circunstancias es alguien desagradecido o
malagradecido; orgulloso, egoísta, indiferente.
Confusión en sus pensamientos. Empezaron a justificar sus
acciones. A lo malo llamaron bueno y a lo bueno malo. Se
amoldaron a la filosofía “moderna” de este siglo. Sus
razonamientos están llenos de vanidad, dándole importancia a lo
que realmente no la tiene. Se produce una distorsión en las
prioridades de la vida.
El resultado final de toda esta cadena es un CORAZÓN
ENTENEBRECIDO (skotizo) (nublado, obscurecido, ennegrecido). En
pocas palabras el corazón se llena de dos cosas: primero obscuridad
y tinieblas y segundo de tristeza. Estando en esta condición la
persona se extravía de los valores y principios. Pierde su capacidad de
discernir, diferenciar entre aquello que le lleva a la vida y todo lo que
le produce muerte. Afectando permanentemente sus emociones,
pensamientos y por ende su voluntad (su alma). “Pies presurosos para
correr al mal” Proverbios 6:18. IMPEDIDOS de ver el reino de Dios. Y
lo que es peor aun, creyendo que están en el camino correcto.
En conclusión: el corazón se entenebrece, obscurece cuando nos
desconectamos de Dios, perdemos la intimidad con El, nuestra
verdadera fuente de vida, luz y verdad. Y sin siquiera darnos cuenta
somos gobernados por nuestros propios deseos, convirtiéndose éstos
últimos en nuestra máxima autoridad.
¡Qué modo de pervertir las cosas! Como si el barro fuera igual a aquel que lo
trabaja. Un objeto no va a decir al que lo hizo: «Tú no me hiciste», ni una pieza de
barro al que la fabrica: «No sabes lo que estás haciendo.» Isaías 29:16